alquilar tu primera tabla

Estás lista: ya tienes tus clases de surf agendadas, preparada para sumergirte en el agua, pero te toca alquilar tu primera tabla.

¿Pensaste en la tabla que usarás al surfear? Si bien la tabla no hace al surfista, es nuestra herramienta en el mar. Contar con una tabla adecuada es clave para esos primeros días.

Aquí te dejo unas recomendaciones para alquilar tu primera tabla, en base a mi experiencia como surfista principiante. 

1. Experimenta 

La tabla debe sentirse cómoda para ti. Es normal que los primeros días te cueste mucho pararte en la tabla de surf y debes tomar tu ritmo. Algunas personas lo logran en la primera clase, a la primera ola, otras lo logran al final de su primera clase, otras en su quinta clase. Enfócate en ti y cómo te sientes en la tabla. ¿Te mantienes a flote sobre ella? ¿Te sientes segura? ¿Logras mantener un mínimo de balance cuando intentas ponerte de pie? 

Y lo más importante… ¿Te estás divirtiendo? 

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Foto de Matt Hardy en Pexels

2. Mientras más estabilidad, mejor 

La tabla inicial para aprender a surfear suele ser una longboard o una funboard – el material es grueso y la espuma de las funboard las hacen una opción ideal cuando estás dando tus primeros saltos en el mar, ya que son más suaves que la fibra usual de las tablas regulares y más ligeras. 

La longboard al ser más alta, te brinda más estabilidad, lo cual es clave cuando estás aprendiendo. La tabla debe ser adecuada para tu estatura y peso.  Es fácil frustrarse al ver a los otros surfistas y querer usar una shortboard – las tablas más pequeñas con punta más angosta y más livianas. Es cierto, muchas nos inspiramos en surfear después de ver a mujeres en películas con sus shortboard haciendo maravillas al correr una ola…sin embargo, al iniciar necesitas estabilidad y por eso necesitas una tabla longboard. Lo cual me lleva a mi siguiente punto:

3. No te apresures. El surf es un deporte de paciencia. 

Ten en cuenta tus posibilidades y el tiempo que te tomará aprender. El surf es un deporte maravilloso justamente porque nunca dejas de aprender y la constancia da frutos. Esto se traduce a que el progreso se ve poco a poco.

Los pensamientos que dan vuelta a la cabeza cuando eres la única principiante en el mar son normales. Es común empezar a exasperarse. Aunque no te sientas Chloe Calmon o Anne Marie de Blue Crush en tu primera semana o aún te cuesta ponerte de pie en la tabla en la primera clase, créeme que aunque no lo sientas, el progreso está allí, cada vez que vas a clases de surf, cada vez que te pones el leash y entras al agua. Recuérdalo. 

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Foto de Ben Mack en Pexels

Aunque es ideal contar con una tabla longboard o un funboard al empezar no es el escenario en que gran parte de las surfistas empezaron. Muchas empezaron con la tabla que alguien les prestó – muchas veces una shortboard- y si bien tomó más tiempo y exigió más balance y frustración, es posible. Pero siempre recuerda el regalo que es surfear y ten mucha paciencia contigo misma. 

4. No tengas miedo en pedir un cambio

Las tablas son una inversión y por ende, muchas escuelas de surf e instructores no cuentan con una gran variedad. Por lo general, te darán una tabla cercana lo que necesitas y en mi experiencia por varios surf camps y escuelas de surf es que si la tabla no se siente ideal o te cuesta más de lo que te ha costado ponerse de pie en la tabla en otras ocasiones, no tengas miedo en cambiar.

Recientemente tuve una clase grupal y me dieron una tabla en la cual me costaba mucho ponerme de pie y empecé a desesperarme. El cambiar a una funboard más ancha fue el remedio; mejoré enseguida y pude regresar a la tabla que me asignaron inicialmente al día dos. 

Tienes más dudas respecto a alquilar una tabla y aprender a surfear? Escríbenos en los comentarios! 

Feliz surfing! 

Caro.

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