miedo al océano

¡Hola! Si el miedo al océano te impide aprender a surfear, o si ya surfeas pero el miedo te impide evolucionar o surfear olas más grandes, te invito a que leas mi historia.

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Yo tuve muchos miedos que fueron apareciendo en mi aprendizaje con el Surf.
Espero que mi experiencia desde el surfing y cómo influyó en mi vida en general, te motive a vencer los tuyos.

Lo importante no es ‘no tener miedo’, sino identificarlos, aceptarlos y tratar de que nuestra valentía sea mayor, para poder superarlos.

A veces me dicen que soy muy valiente por animarme a surfear, me dicen cosas como:
– ¿No te da miedo?
– ¡Estás loca!
– Al océano hay que tenerle respeto.

miedo al océano
Foto: @pabloforuria

La verdad es que no pretendía escribir un post tan largo sobre el miedo, pero tuve que dividirlo en 4 partes.
Los miedos son muchos.
Pero se los puede superar, o aprender a controlarlos.
Esto se aplica para todas los miedos de la vida.

Creo que todo empieza con el miedo al océano. Nos excusamos diciendo que no es miedo, que es respeto al océano. Mentira. Es miedo.
Respeto le tenemos a nuestros abuelitos, pero no les tenemos miedo. ¿Ves la diferencia?

Yo también le tenía miedo al océano, tal vez porque vivía lejos del mar.
Por lo que NO me consideraba un pez en el agua, como muchas de ustedes que tienen o tuvieron el privilegio de vivir cerca del mar y les es cotidiano.

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Cuando conocí el mar, y luego el océano, creía que no me daba miedo, pero claro, me metía en la orillita a saltar un par de olas y afuera. 

Luego de conocer esta maravilla del mundo (el agua salada con olas), se me dió por aprender a surfear. Y ahí me di cuenta que le tenía miedo al océano, y no solo respeto, como yo creía.

Empezar fue “fácil”, considerando que, cuando aprendés a surfear, estás en la espuma con el agua hasta la cintura. Siempre en la orilla, a salvo, en la zona de confort.

En el siguiente enlace podés leer sobre mi primera vez con el surf.

Pero llegó un momento en mi aprendizaje, en el que me tocaba entrar al pico, y ahí me dí cuenta que le tenía mucho miedo al océano.
¡Que adrenalina! 
Vemos a todos los surfistas más avanzados, allá tranquilos, sentados en su tabla, mirando el horizonte, listos para su próxima ola.
Y pensamos: – ¿Cómo llego yo allá?
Se requiere fuerza, estado físico, mucha remada y mucho control mental!

Te sugiero, si querés experimentar el lineup de una forma tranquila y disfrutarlo, pero todavía no tenés todas las aptitudes, que lo hagas un día que sea fácil lograrlo. 
¿Cómo? Acompañada, un día que casi no haya oleaje u olas muy pequeñas, que esté glass, y en una playa donde el lineup no quede tan lejos.
Así, aunque ese día no agarres ni una ola, podés entrar a remar, practicar sentarte en la tabla y sentir la enorme felicidad de estar en ese lugar de meditación única que todas amamos.

Después de todo, el lineup es un lugar donde estás a salvo, mucho más que estar donde todas las olas rompen.

miedo al océano
Foto: @15_mfr

Cuando yo aprendí a surfear, me costaba mucho llegar al lineup, ya que en la playa que yo solía ir, quedaba lejos, y había que atravesar muchas olas rompiendo.
Apenas lograba llegar, si agarraba alguna ola, el volver a entrar me agotaba las fuerzas.
Pero así adquirís mucha fuerza de brazos, resistencia y estado físico.
Es el mejor entrenamiento!
Y hace que cuando agarras esa ola limpia, magnífica, verde, así sea una sola, esa, sea la ola del día por la que valió todo el esfuerzo.

Volviendo al miedo al océano, me daba mucho miedo quedarme sola en el lineup. Cuando iba con amigos pero por momentos me quedaba sola, o si decidía ir sola a surfear, estar sentada en la tabla ahí adentro me daba un miedo!
Pensaba que un pez me iba a morder el pie, o iba a aparecer un lobo marino, o si algo se movía cerca mío, salía remando como loca hacia la orilla. 😅

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Son miedos que se van superando, es el miedo a lo desconocido, a no estar en la zona de confort con los pies en la arena.

También cuando empecé a meterme en oleajes más grandes, y estaba en la zona segura (el lineup) y veía que venían olas enormes y no me animaba a surfearlas me quedaba ahí esperando a que pare.
Y pensaba,
– ¿Cómo voy a salir de acá?
– No puedo volver a la orilla sin que me agarre una de esas olotas!
Pero siempre hay una manera de salir.

Hoy en día, no hay un lugar en el mundo en el que me guste estar más que en el lineup, en mi tabla, sola o acompañada, mirando el horizonte, esperando esa ola perfecta.
Y si no hay olas, simplemente meditar, agradecer a la vida por el agua y disfrutar del atardecer, del sol caer en el océano.

miedo al océano
Atardecer en Marruecos

Yo tengo mi cábala. Cuando estoy surfeando y un pecesito salta cerca mío, significa que está todo bien y me quedo disfrutando del surf. 🐟
Cuando mi intuición me dice basta, o el universo me empieza a enviar señales claras de peligro, termino mi sesión de surf y listo.
Vos, más que nadie, te conocés y sabés hasta donde podés aguantar, poco a poco hay que trabajar en los miedos.

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Gracias por acompañarme hasta acá en esta historia, espero que puedas superar tu miedo al océano y empezar a disfrutarlo.

En el siguiente post: El miedo II, hablo sobre el miedo a golpearte con la tabla.

¡No te lo pierdas!
Te mando un abrazo,

Iva.

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